Otra final que pierde Cristiano en Italia: El Nápoles deja sin la Copa a la Juventus en los penaltis

Cristiano Ronaldo, desolado tras perder la final.

Algo le pasa a la Juventus cuando llega al último partido. El conjunto turinés puede tener mejor o peor aspecto, asombrar o palidecer. Pero es entrar en los 90 minutos decisivos y vislumbrar todos sus fantasmas. Cristiano Ronaldo fue fichado para romper esa maldición, pero tampoco lo ha logrado. Esta temporada su equipo ya perdió la Supercopa contra la Lazio y este miércoles hizo lo propio ante el Nápoles en la Copa de Italia. El equipo de Gennaro Gattuso, que fue mejor que su rival, se llevó el título en los penaltis. El primer trofeo europeo post-Covid en el país que vio llegar primero la pandemia.

La Juve había empezado mandona en el partido. Porque el conjunto de Maurizio Sarri necesita el balón y porque a su rival también le iba bien así. A los cinco minutos Cristiano ya había avisado con un disparo cruzado, en lo único que hizo durante el partido, aunque despejó bien Meret. El Nápoles mantuvo siempre la calma y así los de Gattuso fueron creciendo desde el estilo que marca su entrenador. La furia que imponía como jugador no la ha perdido en el banquillo. Su equipo es sólido, fuerte, solidario y consigue finalmente golpear. Fabián Ruiz, en el papel de director, es quien maneja la partitura. La obra se titula ‘el arte del desgaste’.

Eso y que arriba sigue teniendo calidad. Insigne, el menudo y bullicioso napolitano que mejor interpreta en el campo el carácter de su ciudad, avisó a mitad del primer tiempo con un lanzamiento de falta al palo. Mertens y Callejón, dos estiletes que ya no son tan afilados pero cumplen su función, completan el tridente. El Nápoles se lo iba creyendo hasta el punto que se apoderó del partido. La siguiente ocasión fue un perfecto resumen de lo que es este equipo: una combinación entre el trío ofensivo, un balón embarullado en el área y Maksimovic que se planta solo desde segunda línea. Puro Gattuso. Insigne aún tuvo tiempo para otro susto en la jugada siguiente.

La Juve también tenía su tridente en el campo. Pero Cristiano, Dybala y Douglas Costa no encontraban las fisuras. Definitivamente al portugués no le ha sentado demasiado bien el parón. En la semifinal contra el Milan, hace cinco días, no sólo falló un penalti, sino que se mostró muy impreciso. Y en el partido decisivo, más de lo mismo. Ronaldo suele entrar en barbecho a mitad de temporada para llegar al final en ebullición, pero con el nuevo inicio es como si siguiera en cuarentena. Lento y fallón, CR7 nunca fue un peligro.

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